viernes, 22 de febrero de 2013

La cosecha del diablo



LA COSECHA DEL DIABLO

Tengo el placer de presentar la portada del libro 
" La cosecha del diablo".

Hace mucho tiempo, el diablo también plantó sus semillas. Es hora de recoger los frutos.

La ciudad Klueka


Bluenáticos


Papa Noël


Bocetos para un akelarre


Lidia


Casas voladas


Una escena doméstica



Al caer la tarde, el señor del Pantano recibe la visita del señor Unschatel por un asunto doméstico. Muchos siglos atrás, el señor del Pantano escarbó su hogar a los pies de una montaña, abriendo una gruta que conducía a las profundidades de la tierra. Es ciego y el té lo toma con dos terrones de azúcar. Por su parte, el señor Unschatel construyó su casa en un árbol cercano. Desde entonces son vecinos y podemos decir que su relación es cordial. Pero todavía no sabemos la razón de aquella imprevisible visita.




Johnny Cash




La vida no es un lugar seguro.

El éxtasis de María Magdalena: Verdadera pasión de Cristo.


Cinco hocicos



Cartel realizado para la asociación "Cinco hocicos". Una bella iniciativa en la que he tenido el placer de contribuir con la creación de su mascota y su logo. Larga vida a su asociación!

martes, 24 de julio de 2012

El faro de Übung



                                                                                            


Hace mucho tiempo, en la región de Munst hubo un mar. Pero una noche, el mar se fue muy lejos y ya nunca más volvió. Las gentes creyeron firmemente que el mar se había evaporado entre las manos de la nada. Y a partir de ese momento; y dado que todos los monstruos que vivían en el mar poseían un significado moral o místico, no se supo como acomodar lo sucedido y nadie quiso enfrentar la escritura de los bestiarios y las cartas de navegación, pues todas aquellas fascinantes especies habían desaparecido. Tampoco se supo atribuir el suceso a las siembras, a la escasez de lluvias o al carácter inestable de las lunas. Ni si el diablo o el redentor estaban detrás de todo aquello. El mar aprovechó que estaba oscuro para huir, y la marea arrastró consigo sus algas y sus espumas. Y eso era todo.

El farero, sin embargo, permaneció suspendido, en alguna parte indeterminada del vacío; esperando a que algún día el mar regresara a su antigua posición. De todas formas, el faro continúo proyectando su elocuente luz, y así pasaron los días y las horas. Muchas de las casas no lograron mantenerse a flote, y aún hoy continúan cayendo, mecidas por las afiladas corrientes de aire que las conducen hacia lo hondo.
 De poco sirvieron los cálculos de agudos astrónomos, ni las detalladas lecturas de los numerosos vientres sacrificados. Este inesperado accidente forzó a los barcos a instruirse en el arte de volar. Y las velas adoptaron el ingrávido mecanismo de las alas. De a poco, mediante una lenta pero perseverante  metamorfosis, acuciada por los sólidos argumentos que sostiene la supervivencia, los peces de la región se fueron convirtiendo en aves, y las estrellas de mar recuperaron la luz de su esplendor perdido. Momento en que las leyendas de bucaneros navíos y bajeles piratas se difuminaron en el polvo de los libros, para dar paso a juegos relacionados con las nubes, con la inercia de las hélices; y donde los niños juraban con sangre, por las tres o cuatro convicciones con las que sueña todo piloto. 
Si no se llevaba cuidado, uno podía tropezar con llaves y otros tesoros ocultos, que ahora
 flotaban a la deriva, en el aire salado de las noches. 

Sin duda, todo ello aceleró la invención de otros objetos volantes más aptos para los desplazamientos; si bien los barcos y las góndolas continuaron ejerciendo sus respectivos oficios, pero de una manera más intermitente, y con esa cadencia un tanto lúgubre que emanan las actividades caídas en desuso. En los muelles, reconvertidos en aeropuertos, los marineros componían letanías al calor de sus acordeones. Mientras que otros lugareños no soportaron la levedad del alcohol, y se precipitaron en el olvido de sus propias canciones.


*

 En los veranos de hoy, alrededor de las hogueras que se encienden junto a las costas de los pueblos en fiesta, los jóvenes descreídos argumentan que se trata de una leyenda. Que el faro de Übung jamás existió. Y aducen que ahí esta el mar para corroborarlo, pese a que ninguno de ellos posee una idea clara de lo que es el mar, puesto que jamás lo han visto. De poco sirve explicarles ahora que lo que adoran es un charco. Que nada tiene que ver con ese otro mar que un día nos protegió de nosotros mismos. Pero cuando el cielo esta despejado y suena el clavicordio del viejo Übung; entre las nubes, los pájaros se ven atacados por una extraña melancolía. Como si en el fondo de sus precarios corazones algo ardiera, y graznaran por esa impenetrable añoranza de regresar un día a las aguas que el mismísimo mar se llevó.

miércoles, 18 de julio de 2012

El xiquet del molí



                                                                                                                             Al meu iaio                    
 



- Ai Valent! - li deia al passar el vell que s´asentava davant la casa. - 
- Bon dia, Tio Sento! - contestava Pepet.

-Yeee moreno!- Li deia el marit de la carnicera quand pasava per la plaça.
-Bon dia, Batiste!- Contestava Pepet. 

Pepet era un xiquet molt templat. Tots els matins anava a treballar al molí dels taronjers. A la vora del camí que travessava les oliveres, per damunt dels bancals del seu iaio, s´alçava el vell molí. 
Allí es congregaven tots els llauradors una volta arreplegat el blat dels voltans. També s´utilitzava com l´almacen d´alubies i cacauets. Cent quilos de cacauet pelat de primera costaven 115 pesetes. Tramús, fareta d'arros en flor i moltes més coses, que compraven els confiters de la contarna per a fer els seus pastisos, galletes, magdalenes i fartons."

Pepet ajudava i mentre amuntunaven els sacs, cantaven cançons flamenques de tons molt antics.

A Pepet li encantava treballar en el molí amb el seu iaio. Perquè l´home no parlava molt, era una de les persones més sàvies del món.

Tenia els ulls clars, la veu tendra i les mans treballades.
Contava histories en torn al foc i mai anava a l´església.


La seua veu encara la tinc nitida en la ment com si fora la primera vegada que
 l´ascolte. I si tanque els ulls, puc escoltar-ho pujant la costera.



martes, 3 de julio de 2012

Trombadore Alimoche Bluegrass



                 

                                                          "A troche y moche
                                                  entre los motores y el coche
                                                                     canta
                                                       durante toda la noche"

                                                   ----------------------------------
     

                                                             El alimoche

sábado, 16 de junio de 2012

Ilustración para "Jugar con fuego"

Obra con la que he participado en "Jugar con Fuego", un fantástico libro dedicado a toda nuestra tradición y a los protagonistas que la hicieron posible. Sirva esta ilustración para contribuir con tan bella causa. Gracias Kike, gracias Víctor. Habéis llevado a cabo un excelente trabajo.

viernes, 4 de mayo de 2012

Boceto para "The wonderful wizard of Oz"



Yo quiero un corazón.
Yo quiero un cerebro.
Yo quiero conocer el valor.

Yo lo único que quiero es volver a casa.



En Chicago, a principios de abril de 1900, L.Frank Baum creía en el niño moderno. Con su famoso relato, trató de rejuvenecer el folklore, las leyendas y los cuentos, prescindiendo de cualquier incidente desagradable. No sé si lo logró. De entrada, nos sitúa en las praderas de Kansas. Una llanura infinita devastada por la desolación. Gris, todo es abominablemente gris. Tampoco es amable el retrato de los tíos de Dorothy. Tío Henry y tía Em son dos granjeros toscos, antipáticos, cuyas miradas severas desconocen la risa. 

La entrada en el mundo de Oz viene precedida de un repentino ciclón que hace saltar la casa por los aires. En el aterrizaje, Dorothy aplasta a la malvada bruja del Este. Sin duda, L.frank Baum poseía un peculiar sentido de lo escabroso.

Tampoco es afortunada la crítica que L.Frank Baum envía en su prólogo hacia la vieja usanza de los cuentos. No creo que todos los antiguos narradores necesitaran de accidentes grotescos para resaltar la pavorosa moraleja que escondían muchos de sus cuentos. Existen infinidad de buenas fuentes y destacadísimos aciertos. Aunque bien es cierto, que se han cometido numerosos errores en nombre de la educación. Y lo que es peor,  continúan cometiéndose. 

Bernard Shaw lo expresó en un epigrama perfecto: «La regla de oro es que no hay regla de oro». 

No conozco a nadie que conozca las claves de cómo construir el cuento inmortal. Es cierto, que una inmensa mayoría de escritores pecan de escrupulosos y moralinos. Menosprecian a los niños y tratándolos como idiotas, empuñan la antorcha de lo políticamente correcto, guiando esas inocentes cabecitas huecas hacia lo hondo de la pésima literatura infantil. De ese lodo no sale nadie con vida. Ni escritor, ni lectores. Otros padres, temerosos de que el niño descubra en los cuentos la crueldad y la nobleza de la vida, tratan de tapar sus delicados ojitos,  proporcionándoles sucedáneos esponjosos y edulcorados que solo atontan y disminuyen el potencial de sus prodigiosas imaginaciones.

No apuesten nunca por ese tipo de literatura.

Un niño está preparado para todo, incluso para leer un libro magistral.

L. Frank Baum creyó en la creación de un cuento de hadas moderno con el que conservar el sentido de lo maravilloso y mediante la alegría de su talento, alumbrar los sótanos donde baila la pesadilla.

A mi me bailó, vaya si me bailó.

  

martes, 10 de abril de 2012

Reconstrucción de una compañía teatral


Retartos, treatros, sotatres y sertatos..................................................."Aus dem Alltag der Puppe Nana"




RECONSTRUCCIÖN DEL PARADIGMA


El pintor esta encerrado en su estudio. Con el pincel persigue un retrato, pero todo esfuerzo se convierte en una condena. El modelo está muy lejos, cansado de posar. Tras una angustiosa persecución, el pintor arroja furioso el cuadro por la ventana. La obra cae de un quinto piso y sufre irreparables daños. Ahora el retrato se asemeja brutalmente al modelo. Es más, el retrato goza de mayor parecido con el modelo que el propio modelo.